Blog de Matematicas

CALIFICACIONES 3ª Evaluación

Calificaciones 3ª Evaluación:

RAH  8

NCM 8

CGL  4

MGJ 8

SGA 8

MLG 7

YMR 10

MPT 5

CQH 9

MSM 7

JVG 8

CVV 9

 

 

Un besin

mayo 18, 2012 Publicado por | Uncategorized | 1 comentario

Teano de Crotona. La Sección

Teano de Crotona

Teano de Crotona

En la comunidad pitagórica, como hecho excepcional en el mundo antiguo se admitía a las mujeres en pie de igualdad con los hombres. En  Vida de Pitágoras de Iamblico hay un listado de estudiantes de la escuela pitagórica en la que constan 17 mujeres, entre ellas se encontraba Teano, la historia la registra como la primera mujer científica, tal vez hija de Milón -  protector del Sabio de Samos  y  victorioso en doce Juegos Olímpicos-, que llegó a ser la discípula predilecta del maestro y según algunos biógrafos esposa y madre de dos hijas, Pintis y Damo, y un hijo, Telauges.

A Teano se le atribuyen importantes estudios en Matemáticas como el Teorema de la proporción áurea, Teoría de números, Cosmología como Construcción del universo, tratados como Sobre la virtud, Medicina, Psicología infantil… dentro de la Matemática estudió los poliedros regulares y  la sección.

La primera vez  que se encuentra una construcción equivalente a la sección,  es en la obra que compiló Euclides: Elementos que escribiría en la Biblioteca de Alejandría, bajo el auspicio de la Dinastía Láguida. De hecho, con la excepción de la Esfera de Autólico, las obras de este matemático que han sobrevivido son los tratados de matemática griega más antiguos existentes.

Desde los tiempos de Luca Pacioli se la denomina la divina proporción, y desde los de Leonardo  de Vinci y Kepler (para quien era una piedra preciosa de la geometría)  sección áurea.

La definición que aparece en los Elementos es:

Se dice que un segmento está dividido en media y extrema razón cuando el segmento total es a la parte mayor como la parte mayor es a la menor

O lo que es lo mismo:

 AC/BC  = BC/AB, para un segmento de extremos AC y  B un punto interior a dicho segmento.

Tomando AB=1 y BC =x, la razón áurea se expresará de la forma   (x+1)/x = x/1

Al número x se le llama número de oro, tradicionalmente se representa con la letra griega Φ, que es la inicial del nombre del artista griego Fidias, escultor y arquitecto del Partenón. Por tanto, Φ es la solución de la ecuación: Φ² – Φ -1 = 0, cuya solución positiva es:      Φ= (1 + √5) / 2

El número de oro ha sido para casi todos aquellos artistas que se han preocupado por las proporciones en las formas, la relación que aporta el canon de belleza, la proporción armónica por excelencia.

En el pentágono estrellado, pentagrama o tripletriángulo (se construye a base de tres triángulos isósceles iguales, cuyos ángulos iguales son el doble que el ángulo desigual), cualquier segmento es sección áurea del inmediatamente superior.

El simbolismo del pentagrama no es exclusivo de la escuela del Sabio de Samos, quien debió recoger en sus viajes la tradición mesopotámica, y a su vez la doctrina pitagórica se transmitió a otros pueblos mediterráneos.

La mágica belleza del pentagrama místico junto con el injustamente llamado Teorema de Pitágoras, fueron dos caballos de Troya para la geometría griega, pues llevaban en su interior el germen de la profunda crisis de la secta pitagórica, ya que éstos consideraban como núcleo dogmático de su filosofía que los números son la esencia del universo. La creencia de que los números (para los griegos la palabra número significaba número entero positivo) podían medirlo todo era una mera ilusión. Hipasos de Metaponto había descubierto la magnitud inconmensurable, la irracional. Es cierto que Proclo atribuye a Pitágoras éste descubrimiento pero de ser así se hubiese producido antes la crisis en la secta. Se produjo un escándalo lógico en todo el conjunto pitagórico, si tenemos en cuenta que la aparición de los irracionales exigía una revisión minuciosa de los fundamentos de su matemática y su filosofía. Provocó la primera crisis de fundamentos en la historia de la Matemática, imprimiendo el horror al infinito que caracterizaría a casi toda la matemática griega y paralizando, en parte, su imaginación creadora, quedando a la sombra del supremo rigor lógico impuesto por la escuela platónica, cuyo representante más sobresaliente llegó a ser Euclides.

diciembre 4, 2009 Publicado por | Geometría, Historia de las Matemáticas, Mujeres Matemátcas | Dejar un comentario

La Biblioteca de Alejandría

 

 La fundación de Alejandría  

                           

Alejandro_Magno_Rey_de_MacedoniaAlejandro III de Macedonia (336 a.C – 323 a.C.) subió al trono a los 20 años de edad, y en un breve reinado de solo 13 años no sólo conquistó el Imperio Persa sino que también cambió la faz del mundo y el destino de la Historia. Razón por la cual los antiguos le atribuyeron el calificativo de Magno.

La educación del príncipe

A los trece años de edad, en el 343 a.C., su padre, el rey de Macedonia Filipo II, le procuró como preceptor al filósofo griego, Aristóteles de Estagira. Éste consagró tres años de su vida a moldear el fogoso talante del príncipe adolescente. Filipo II deseaba para su hijo y heredero una esmerada formación, un buen dominio de la paideía, de la cultura y educación helenas, mejor que la que él mismo había recibido en su semibárbara Macedonia, por lo que deseaba procurarle un preceptor de gran altura intelectual.

El sabio discípulo de Platón adoctrinó a quien pronto iba a ser el más grande de los reyes. Convivió con su discípulo regio sólo tres años, seguramente decisivos para la formación intelectual de éste, en un ambiente retirado de la corte, en un palacete apodado el Ninfeo, situado en Mieza.

De Filipo II, Alejandro había heredado un fogoso temperamento unido a una audacia y ambición extremadas. Como los héroes antiguos, tenía por naturaleza un alma propensa al excelso, a la hybris, a un desenfreno emotivo que con los años se iría acentuando. Su maestro trató de refrenar esa natural inquietud orientándola hacia la virtud y la magnanimidad, y moldeando su talante con ideales heroicos. El maestro preparó para el príncipe el texto de la Ilíada de Homero al que le había añadido unos comentarios suyos. Alejandro llevó consigo durante toda su vida este rollo de papiro que más tarde conservó en una preciosa arqueta que encontró durante el saqueo de un tesoro del rey persa Darío. El Magno admiró siempre a Aquiles, se lamentó de no tener para él un Homero que lo inmortalizase.

De príncipe a conquistador

Tras suceder en el trono a su padre asesinado, las primeras preocupaciones fueron asegurar las fronteras de Macedonia y restablecer la autoridad en Grecia  como hegemon de la Liga de Corinto, sucediendo en el cargo a su padre; por lo que tuvo que arrasar Tebas de Boecia y someter Atenas.

Alejandro emprende la conquista del Imperio Persa . Tras someter a los sátrapas de Asia Menor en la Batalla del río Gránico, en el 334 a.C., Alejandro conquistó Anatolia. Darío III decide entonces presentarle batalla personalmente en el norte de Siria. En el 333 a.C., Alejandro no solo derrota por primera vez al rey persa en Iso, sino que toda su familia cayó en manos del macedonio. Alejandro toma las ciudades fenicias, para privar a los persas de sus bases navales en el Mediterraneo. Sin embargo, la ciudad de Tiro se negó a entregarse encerrándose en su favorable posición insular, el sitio de Tiro duró cerca de un año y se necesitó unir la isla a tierra firme mediante un istmo artificial. Alejandro participó en el asalto final a la ciudad en el 332 a.C.

El faraón Macedonio

Alma_Tadema_SpringMientras Alejandro asedia Tiro, una delegación de notables egipcios le visitó rogándole que liberase su país. Alejandro se dirigió hacia el sur y tomó, tras un asedio furioso, Gaza, abriendo así las puertas de Egipto, liberándolo del yugo persa, en el año 332 a.C. Posteriormente, tras tomar Menfis, el país entero se le entrega, siendo recibido como un libertador.

Alejandro fue coronado faraón de Egipto en Menfis. Su política fue hábil, y tras los desmanes de los persas favoreció la religión local. Durante casi 3.000 años, Egipto había sido gobernado por faraones divinos. El faraón era identificado con el dios supremo del panteón, era a fortiori el único sacerdote por derecho propio, y por tanto jefe religioso supremo de Egipto, así como también dominaba el aparato del Estado.

Recorriendo el Delta, en el lugar donde estaba la homérica isla de Faro, decide fundar Alejandría. Esta ciudad se convertiría en el primer puerto comercial del país debido a su posición en la costa mediterránea. Gracias a Alejandría, Egipto entraría en las rutas de las grandes corrientes del mercado mundial de época helénica.

Ese mismo año, decreta que esta nueva ciudad se convertiría en el centro del saber del mundo conocido, un imán cultural que atraería a los hombres de talento de todo el mundo. En el corazón de la ciudad habría una institución de la enseñanza sobre la que podrían erigirse otros imperios, un lugar de ciencia y literatura. La Biblioteca sería un universo independiente de ilustración, conocimiento y aprendizaje.

El macedonio decidió viajar hasta el oráculo de Amón en el oasis de Siwa, en pleno desierto Líbico. Éste, de acuerdo con el viejo mito egipcio de la teogamia, explicó a Alejandro que su madre Olimpia no le había concebido de Filipo II, sino del mismísimo Zeus-Amón. De esta manera, Alejandro salió del oasis convencido de su origen divino.

De regreso del oasis, Alejandro se detuvo en Menfis, permaniendo en la capital hasta el 331 a.C. organizando la administración de Egipto.

Alejandro emprendió la conquista de la parte oriental del Imperio Persa, derrotando por segunda vez a Darío III en Gaugamela, Mesopotamia. Alejandro toma Babilonia y la establece como capital de su Imperio. Toma, Susa, la capital del Imperio Persa, así como sus tesoros. Saquea e incendia Persépolis como venganza del saqueo e incendio de Atenas durante las Guerras Médicas.

Darío III es asesinado por uno de sus subordinados, el sátrapa Beso, que adoptó el nombre de Artajerjes IV al proclamarse rey en el 330 a.C. Pronto es hecho prisionero por Alejandro quien posteriormente continúa la conquista y colonización de las sátrapas más orientales del Imperio, llegando hasta la India, en el 326 a.C.

Alejandro emprende el camino de regreso. En territorio persa ha de restablecer la disciplina y el orden perdidos durante su ausencia. Promueve la unión de razas en su Imperio.

Inperiodealejandro

 En el verano del 323 a.C. una enfermedad acaba en pocos días con el joven de 33 años. Mientras Alejandro agoniza en el palacio de Nabucodonosor II, sus soldados desfilan ante su lecho para verlo por última vez.

la muerte de alejandro

Tras su inesperada muerte  se apoderó de Egipto uno de sus generales, Ptolomeo Lagos, cuyos descendientes lo gobernaron hasta el suicidio de la reina Cleopatra VII Filopator tras la batalla de Accio, a partir de entonces Egipto pasó a ser provincia romana.

la-muerte-de-cleopatra 

Un ejército de sabios

Alejandro llevó a lo largo de sus campañas militares una pléyade de sabios (Anaxímenes de Lámpsaco, Anaxarco de Abdera, Calístenes, Diades de Pela, Pirro, Gorgo,…) con el propósito de estudiar, cada uno en su especialidad (botánicos, biólogos, geógrafos, zoólogos, ingenieros militares,…) los territorios que iba conquistando, desde Grecia hasta India. De esta forma se recopilaron conocimientos que posteriormente fueron aprovechados por Aristóteles, entre otros, para escribir algunos de sus tratados. Esto abrió una nueva etapa en la historia de la ciencia. La expedición de Alejandro extendió el maravilloso legado helénico, hizo de la riquísima cultura griega un patrimonio de todos y cada uno de los pueblos que  conquistó.

La Biblioteca de Alejandría

Alejandro Magno funda la ciudad y dispone su estructura según el modelo griego desarrollado por el arquitecto Dimócrates de Rodas. El modelo urbanístico fue ideado por el arquitecto griego Hipodamo de Mileto (V a.C.) que consiste en una cuadrícula con calles paralelas cruzadas por perpendiculares.

Tras la muerte de Alejandro en el 323 a.C., el mayor imperio hasta entonces conocido se desmiembra, sus generales se lo reparten.

El general Lagos toma Egipto. Su hijo, Ptolomeo I Soler, inaugura la dinastía de los Láguidas o de los Ptolomeos. Esta dinastía fue bien recibida por los egipcios, el clero de Amón la reconoció como dinastía que continuaba legítimamente a la de los antiguos faraones. Sin embargo, la dinastía de los Láguidas al ser de origen griego-macedonio siempre conservó su cultura helénica.

Esta nueva dinastía traslada la capital a Alejandría, construye fastuosos edificios de mármol: el Palacio Real, el Teatro, el Gimnasio, los Puertos, el Faro (considerado una de las siete maravillas de la antigüedad), el Museo, la Biblioteca,… consigue que la ciudad de los mil palacios llegue a convertirse en el centro intelectual mas importante de la antigüedad.

Durante el reinado de los primeros Ptolomeos, Egipto disfruta de una gran expansión territorial y del mayor florecimiento cultural gracias a Ptolomeo I Soter (305-283 a.C.), Ptolomeo II Filadelfo (285-246 a.C.) y Ptolomeo III Evergetes (246-221 a.C). Los sucesivos reyes se ven envueltos en luchas dinásticas y corrupción. El suicidio de la reina Cleopatra VII Filopator pone fin a la dinastía ptolemaica en el país del Nilo. A partir de entonces, Egipto pasa a ser provincia romana. 

Alejandría es una cuidad cosmopolita y multicultural: macedonios, griegos, judíos, egipcios, nubios, sabios, comerciantes,… conviven en la urbe.

Próximo al puerto, en el barrio llamado Bruquion, el barrio de los palacios, vivía la población griega, minoritaria en la ciudad, en la zona este de la ciudad lo hacía la población judía y en el antiguo asentamiento llamado Racotis, en la parte oeste, habitaba la población indígena egipcia que era mayoritaria. 

El Museo estaba situado en el elegante barrio del Bruquion. Estaba dedicado al culto a las Musas, las divinidades griegas protectoras de las artes y la cultura. En él florecía la actividad poética, musical e intelectual. 

En época de los ptolomeos, los hombres más sabios del momento eran invitados a la urbe. Esta invitación, por lo general, incluía unas rentas anuales lo suficientemente generosas como para que estos sabios no tuviesen que preocuparse de otra cosa que no fuese el estudio y la elaboración de trabajos intelectuales. Estos sabios consultaban los libros que se atesoraban con mimo en la Biblioteca de Alejandría, fundada aproximadamente en el 295 a.C. durante el reinado del primer Ptolomeo.

El Museo alejandrino conservaba la tradición griega del culto a las musas, y la tradición de las primeras civilizaciones potámicas (sumeria y egipcia) de las casas de sabiduría asociadas a los templos.

La dinastía ptolemaica proporcionó a Egipto un prestigio sin par con la fundación del Museo frente al resto de reinos helenísticos, entre otras cosas porque en la Biblioteca se traducían todas las obras existentes en otras lenguas al griego. Se tradujeron obras del egipcio al griego, del latín al griego, del asirio al griego,… se tenía la intención de que la Biblioteca contuviese todo el conocimiento hasta entonces alcanzado y traducirlo al griego. Alejandría llegó a ser el mayor centro cultural entre los siglos III a.C. al IV d.C., haciéndose accesible mediante la traducción al griego de todas las obras. En el siglo II a.C. el rey Eumenes funda la que sería la Biblioteca de Pérgamo, que rivalizaría con la alejandrina.

Los textos de la Biblioteca procedían de la compra, la elaboración de trabajos de los distintos intelectuales que estudiaban en ella y la copia de otros manuscritos como el caso de los libros de los barcos, según nos cuenta Galeno, médico, escritor y filósofo griego que estudió en Alejandría y cuyos estudios de medicina fueron de gran influencia en la teoría y práctica medica posterior hasta bien entrado el siglo XVII, los barcos que llegaban al puerto alejandrino eran registrados en busca de libros que eran copiados en la Biblioteca, mientras que los originales se quedaban en la institución las copias eran entregadas a sus dueños . 

Este médico cuenta que Ptolomeo llevó las obras de Esquilo, Sófocles y Eurípides desde Atenas a la capital egipcia para ser copiadas, dejando una fianza de quince talentos. Sin embargo, una vez copiadas envió a Atenas las copias, perdiendo, consecuentemente, la cuantiosa fianza. 

Las obras eran escritas en formato papiro. La longitud media de un rollo de papiro se encontraba entre los 6 metros y 10 metros, pudiendo, en ocasiones, alcanzar los 40 metros. El papiro se enrollaba alrededor de una varilla cilíndrica de madera o metal, de uno de los extremos colgaba una lámina en la que se mostraba el nombre del autor y título de la obra.  Se dice que tan solo el inventario constaba de 120 rollos de los cuales nos han llegado algunos fragmentos.

Las obras se dividían en géneros (historia, tragedia, comedia, épica, filosofía, medicina, retórica, legislación y miscelánea).  Dentro de cada género los libros se ordenaban alfabéticamente atendiendo al nombre del autor. De cada autor había una breve biografía,  junto con una bibliografía de este.

A principios del siglo XX se descubrió en Oxirrinco un fragmento de papiro que contenía los nombres de los que fueron los directores de la Biblioteca alejandrina entre los siglos III y II a.C.

Parece ser que el puesto de director de la Biblioteca tenía que compaginarse con el de preceptor del heredero al trono. Esta designación correspondía al rey y cuando Egipto pasa a ser provincia romana esta designación la hace el emperador. 

Todo apunta a que el primer director de la Biblioteca fue Zenódoto de Éfeso, filósofo y experto en Homero. A él le sucedieron: Apolonio de Rodas, Eratóstenes de Cirene, Aristófanes de Bizancio, Apolonio de Alejandría, Aristarco de Samotracia,…

El Serapeum fue el templo más importante de la urbe. Lugar de culto al dios Serapis, de origen egipcio que adquirió atributos griegos. Este templo fue compartido por ambos pueblos, en él se hallaban una buena cantidad de libros. El Serapeum reflejaba el sincretismo cultural de la urbe. Éste era más accesible que la Biblioteca, en él los ciudadanos cultivados consultaban sus textos.

Sabios y eruditos habitaron en el Museo, consultaron obras de la Biblioteca y desarrollaron sus estudios filosóficos y científicos. Entre estos personajes ilustres podemos encontrar a:

Matemáticos como: Euclides, Arquímedes, Teón de Alejandría y su hija Hipatia de Alejandría.

Geógrafos e Historiadores como Manetón, Diodoro de Sicilia y Estrabón.

Filósofos como Filón de Alejandría y Plotino.

Poetas como Calímaco y Teócrito.

Astrónomos y Geógrafos como Claudio Ptolomeo, Aristarco e Hipatia de Alejandría.

Médicos como Galeno.

Sobre la destrucción de la Biblioteca alejandrina se barajan varios momentos.

Parece ser que la primera gran destrucción sucedió durante las guerras de Alejandría 47- 48 a.C. en las que se enfrentan Cleopatra VII Filopator y Cayo Julio César contra Ptolomeo XIII, hermano de ésta, por el trono egipcio. Cayo Julio incendia la flota egipcia anclada en el puerto con tan mala suerte que el fuerte viento hace que el fuego se propague al Bruquion, barrio en el que se encontraba la Biblioteca. Sin embargo, llama la atención que César no menciona la quema de la Biblioteca en su Guerra Civil. En cambio, autores como Séneca, Plutarco, Aulio Gelio, Dion Casio, Amiano Marcelino y Osorio hacen referencia explícita a la destrucción de la Biblioteca en ese momento e incluso algunos de estos, mencionan el número de volúmenes quemados.

Más tarde, Estrabón en su Geografía menciona quienes trabajan en ella e incluso describe el Museo. Por lo que parece ser que la Biblioteca continuó funcionando con posterioridad.

También se sabe que el emperador Adriano realizó importantes donaciones económicas a la Biblioteca con el propósito de mantener la colección de volúmenes. 

En el año 272 d.C. durante el reinado del emperador Aureliano, Zenobia, reina de Palmira, se apoderó de Alejandría, durante las guerras con esta, el emperador arrasó la ciudad para recuperarla, destruyendo la mayor parte del Bruquion.

En el 296 d.C. durante el reinado de Diocleciano, la Biblioteca vivió otro capítulo de destrucción ya que la urbe fue saqueada para reprimir una sublevación. 

Probablemente, la Biblioteca y el Museo sobrevivieron a todos estos episodios violentos que sufrió la urbe. Sin embargo, durante el reinado del emperador cristiano Teodosio I (375 – 395 d.C.) cuando se clausuran los templos paganos, convirtiéndose algunos de ellos en iglesias. El Serapeum y su biblioteca fueron destruidos en el 391 por orden del obispo Teófilo. En esta época la gran parte de los intelectuales de la urbe emigran a ciudades menos inseguras.

Cuando los árabes conquistaron la ciudad de Alejandro en el 642 d.C., Ali Ibn al-Kifti, el historiador árabe del siglo XIII nos cuenta, en su Crónica de hombres sabios, que el califa Omar I manda destruir los volúmenes de la Biblioteca al considerarlos inútiles si están de acuerdo con la doctrina del Corán ya que la repetirían, y si por el contrario va contra el Corán también debían ser destruidos. Amr ibn al-As, el conquistador, ejecuta la orden, a su pesar, distribuyó los libros entre las casas de baño como combustible tardando aproximadamente seis meses en acabar con todos. Dándonos esto una idea de la gran cantidad de libros que contenía. Esta última versión parece no contar con mucha credibilidad entre los historiadores.

La ciudad sufrió entre los siglos IV y XIV numerosos terremotos. De hecho, el Faro de Alejandría quedó reducido a ruinas por un terremoto en el siglo XIV. Tsunamis, inundaciones y el hundimiento de la costa alejandrina bajo el mar han hecho desaparecer todo el esplendor de la ciudad de los mil palacios.

En el subsuelo y sumergido bajo el Mediterráneo se encuentran los restos de la antigua ciudad de Alejandría. Solo el tiempo y las investigaciones arqueológicas podrán descubrirnos poco a poco como fue realmente la ciudad soñada de Alejandro Magno, aquella que llegó a convertirse en el centro cultural más importante de la antigüedad.

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octubre 7, 2009 Publicado por | Historia de las Matemáticas | Dejar un comentario

La estrella más brillante de Alejandría: Hipatia

 

Informe semanal: El ágora de Amenábar

octubre 7, 2009 Publicado por | Astronomía, Mujeres Matemátcas | Dejar un comentario

2009: La llamada de las estrellas

La UNESCO proclamó el año 2009 como el año internacional de la Astonomía para coincidir con el 400 aniversario de las primeras observaciones que Galileo realizó con el telescopio que acababa de construir.

Informe Semanal: Hijos de las Estrellas

septiembre 28, 2009 Publicado por | Astronomía | Dejar un comentario

Ada

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marzo 16, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Iniciación al álgebra

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marzo 16, 2009 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Resolución de ecuaciones según Al-Khowarizmi

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febrero 18, 2009 Publicado por | Historia de las Matemáticas | Dejar un comentario

Los Pitagóricos

En el siguiente enlace tienes un texto realizado por el desaparecido Miguel De Guzmán: los-pitagoricos

Aquí tienes un video sobre Pitágoras:   Video de Pitágoras   ,  Continuación vídeo Pitágoras   y la última parte del video .

enero 25, 2009 Publicado por | Historia de las Matemáticas | Dejar un comentario

Fibonacci: El matemático medieval

fibonacci

enero 25, 2009 Publicado por | Historia de las Matemáticas | Dejar un comentario

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